12 enero 2014

En la noche

En lo más oscuro de los pensamientos, ahí estaba oculto, como una canción maldita que jamás pudo salir a la luz, como las palabras de amor que nunca has mencionado por miedo al rechazo, como la canción que nadie escuchó por no tener un ritmo que a todos les gustara; ahí estaba.

Ya sin ganas de hacer preguntas, sin ganas de respirar, estaba cayendo, en un abismo de atmósfera asquerosa, en un rincón donde los miedos desaparecían, se encontró consigo mismo, entonces se enteró de lo horrible que era.

Entre maullidos de gatos cuando parecen bebés recién nacidos, entre aullidos de perros, y los movimientos sigilosos de las ratas, caminaba con paso apresurado, no había nadie más, sólo él, de vez en cuando podía apreciar su sombra, pero no había nadie más. De pronto siente que algo le persigue, ¿qué será? ¿Por qué sus pasos se escuchan tan pesados? Siente que algo respira cerca de él, camina rápido buscando algo con lo que pueda defenderse, pero no hay nada, cae, se levanta, siente que le fallan las piernas, respiración agitada, casi se le salen los pulmones; ya no era grande, nunca fue fuerte, ese algo lo había alcanzado.

Ese algo sonreía en la madrugada, salía vapor de las alcantarillas, una no tenía tapa, ahí se escabulló, su enorme hocico contenía algo, del tamaño de una persona, la vomitó completa, estoy seguro de haberlo visto.

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