04 febrero 2010

La Jungla de Cemento

Existe algo a lo que el llama la "jungla de cemento" repleta de gente que no sabe hacer las cosas, gente que le gusta ver como los demás sufren, personas que te ofrecen cosas ocultas en el callejón, en el callejón del asalto.
Han pasado algunos años, el "Seleccionador" está condenado en la cárcel, pasó de ser un drogadicto a ser un sucio asesino, ahora tiene que pagar más de la cuenta, debido a esos pinches contactos con los que trabajaba, al final el tenía toda la culpa, pero era un títere manejado al antojo de los señores que mandan, los señores de arriba, los que tienen suficiente para pagar a cualquier vago por hacer el trabajo sucio. "Si hay algún intruso; solo hay que eliminarlo del camino"
Seleccionador pregunta por su hermano menor, el que huyó después de ver todo lo que tenía entre manos.
Secreto, refugiado como muchos, debajo de un puente, en otro lugar; hasta que se enteró de algo terrible, su hermano jamás iba a volver, porque lo eliminaron, sabía demasiado y no les convenía a los de fuera arriesgarse. El decide regresar; con una biblioteca en la memoria, no tenía más armas, solo las anteriores, y un reproductor multimedia robado; pertenecía a un estudiante, le pareció muy pendejo y fue muy fácil retirar ese artefacto de las manos de aquel chico, contenía música, con versos similares a los que escribía, historia de poetas, eran poetas enterrados, historias de la calle, sangre descrita en el asfalto.
Suficientes relatos, trabajos caseros no profesionales, que sonaban muy bien, que retumban en todas partes e iluminan un día o lo pueden oscurecer en un abrir y cerrar de ojos.
De vuelta a lo que el llamaba hogar, ya no había nada, solo ropa sucia y vieja, los demás solo desaparecieron.
Eran menores de edad y fueron dirigidos al orfanato; pero la historia era otra, fueron absorbidos, están atrapados en las redes, y posiblemente tampoco volverán; es la "Cultura Criminal"
Le preguntaban si iría por venganza, pero veía las cosas de una manera muy diferente a los de ese lugar, pasaba en las bibliotecas muchas horas, y era discriminado por las personas de ahí, claro, por su aspecto, le preguntaban si no tenía cosas mejores que hacer, el no respondía, en la biblioteca le decían "El Mudo"
Solo leía escuchando esa música del reproductor, y a la hora de cerrar se iba a algún parquecillo, con una lampara cerca, en donde plasmaba lo que pensaba, escribía lo que no hablaba, lo hacía en formas de rimas, en versos, pero solo el los leía, solo el se escuchaba, lo tomaban por loco, pero solo el se entendía.
La Jungla de Cemento lo Tachaba...

Continuará

No hay comentarios:

Publicar un comentario